lunes, 28 de junio de 2010

Fotografías de Cristobal Traslaviña

Como Documentar el mundo sin renunciar a asumir una posición,la mía propia, en este mundo?

















Cristóbal Traslaviña propone una visión desde su propio mundo, en sus palabras se plantea la noción de “capturar un mundo salvaje, de desarraigados sin domicilio”, evocando y reflejando sentimientos de exterminio, desalojo y miedo a la contingencia actual.
En este caso Traslaviña lo representa desde su cotidianidad, en espacios reducidos, fallidos y oscuros. Esa hostilidad/afabilidad que nos plantea el autor en su serie, nos obliga a renunciar al concepto e idea de una sociedad tradicional, enmarcando la representación de una posible contra cultura, más allá de lo establecido de este mundo conservador, donde la exploración de fronteras desconcertantes son continuamente negadas.
La obra de Traslaviña nos recuerda a la obra de Boris Mikhailov en Case History, en esta serie el autor ucraniano, nos relata los devastadores momentos de decadencia, donde un grupo de sujetos son expuestos al despojo de sus cuerpos mutilados por la pobreza.
Los residuos del mundo de Traslaviña son similares y opuestos a la obra de Mikhailov, aquí el autor ha pagado para que sus protagonistas posen y teatralicen las atrocidades de su mundo, en la serie de Traslaviña, se presentan momentos cotidianos desprovistos de las formalidades sociales a las cuales estamos acostumbrados y los retratados no actúan, simplemente viven.
La pose, según Barthes, es la transformación activa del sujeto, donde lo perfomativo juega un rol fundamental en la apropiación del otro yo, creando una ficción, un montaje corporal irreal, los personajes de Traslaviña desactivan la pose, donde esta pierde su sentido de alteración de un nuevo yo, la performance representada en esta serie, está sujeta a una norma cotidiana, donde devela momentos llanos porque la cámara está inmersa en el momento de la acción.
Marta Rosler, presentaba una performance pública, haciendo de su propio cuerpo, el texto viviente en la acción. Los sujetos en la obra de Traslaviña representan ese cuerpo viviente, el texto que se escribe, que va develando la liberación de un mundo que no vemos.
¿Como clasificar un mundo tan privado, autobiográfico sin cruzar fronteras vacías y silenciosas de la noche? Didi Huberman plantea que una mirada sin forma, es una mirada ciega, una mirada supone la implicación , en ese sentido, el espectador al mirar la serie debe involucrarse para poder entender que las imágenes tienen un lenguaje sublime.
El autor se cuestiona la imagen como documento, su fotografía, así como su propuesta critica ante una sociedad conservadora, él irrumpe y quiebra este clasicismo, entregando respuestas directas al espectador que observa.
Si la imagen es memoria, entonces la serie de Traslaviña es la colección de un mundo (Susan Sontag-2007) fronterizo, olvidado en la sube alteridad de lo minoritario. Texto: Montserrat Rojas Corradi

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